CRUZANDO EL MAR GRIS DE LA INCREDULIDAD

El equipo de CEA esta embarcado en una gran tarea. Una tarea que rebasa las fuerzas y  posibilidades del grupo (pero no las de Dios).

Esto lejos de ser un impedimento, quizás sea la mejor baza que tenemos a mano. Y lo es, porque los logros que se consigan, certificaran  que la mano de Dios lo hizo. No fue el talento ni los recursos de nadie. Eso es lo bueno de los milagros. No permiten apropiarse de la mas mínima  gloria.
Moisés no pudo exhibir ningún tipo de orgullo cuando el Mar Rojo  abrió sus aguas. No es algo que el pudiera hacer. En cierta manera creemos estar  viendo la apertura de un  mar. El Mar Gris de la mediocridad. Por cierto, la mediocridad y la incredulidad van parejas. Nuestra falta de fe nos impide ver lo que Jesus quiere hacer.
La excelencia y la fe también van pareja. No se puede tener fe y ser mediocre. Son valores contrapuestos. 
Jesús dijo que tuviéramos fe en Dios.  El nos aseguró  que si alguno le dice a un monte que se quite de en medio y se arroje al mar,  y no alberga duda en su corazón, sino cree que lo que dice le será hecho, sin duda lo obtendrá. Bueno, personalmente no se exactamente donde están llevando la tierra, pero  de momento se esta  moviendo  la montaña.  La  obra de excavación comenzó el jueves 17 de Julio y los camiones comenzaron a  transportar la montaña.  Las excavadoras están   transformando el paisaje desolado, y ahora mismo se esta allanando el terreno y despejando las dudas.
Hablando de dudas...tres veces acudieron agentes de la policía local a instancias de algunos vecinos para detener la obra. Como modernos Sambalat quisieron paralizar algo que  cuenta con la licencia del ayuntamiento. Y creemos que también con la licencia de la autoridad de arriba. También se ha vallado la zona en su parte posterior  y colocado un portón para limitar la entrada
. Este movimiento de tierra, está siendo realizado de manera gratuita gracias a las gestiones de Francisco Morgado, lo que  ha significado un ahorro estimado de 200.000  €.
La Biblia dice que los justos  vivirán por la fe. Es una realidad que no ha cambiado con los tiempos. Para ser justo según los parámetros bíblicos, uno tiene que vivir por la fe. No tiene otra opción.  Los justos  se sostienen  como viendo al invisible. Se la juegan a cada momento y a cada paso surge nuevos Sambalat siempre  atentos a la menor vacilación, susurrándonos al oído la palabra fracaso. Pero sabemos que el justo cae siete veces y siete veces  se levanta. Siete veces encuentra oposición y siete veces se arrodilla y clama a su Dios.
La obra de Dios necesita los Nehemias de Dios. La obra de Dios necesita gente que colabore con  él. Gente que aporte su grano de arena... o su montaña de arena. Gente  que hagan su parte en este muro de la fe que se esta levantando. Dice proverbios 21:5 “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura  alocadamente de cierto va a la pobreza”.Rehusamos apresurarnos alocadamente. No queremos  caer en las trampas del enemigo. Pretendemos  ser diligentes, no negligentes ni alocados. Tampoco queremos pertenecer al club  de los santos acomodados.  Implicarse  en el evangelio significa complicarse la vida.   Jesús no murió con las manos clavadas en la cruz  para que nosotros vivamos de brazos cruzados.
Es por eso que  muchos hermanos inician proyectos. Es por eso que todos nosotros somos invitados a conquistar reinos, a alcanzar promesas, a tapar bocas de leones, a apagar fuegos impetuosos, a sacar fuerzas de debilidad. Es por eso que todos -sin excepción-  somos llamados a ser héroes de la fe. Porque  entendemos que estamos inmerso en una guerra espiritual y estamos edificando un edificio. Y  sabemos que el precio es bien alto aunque siempre ínfimo con respecto al precio que pagó Jesús. Es por eso que  nos consideramos parte de la iglesia de los santos que sueñan con el reino de Dios y no miembros de la iglesia de los santos soñolientos. Porque no queremos que  nos encuentre nuestro Señor aburridamente ociosos, sino sirviendo diligentes a nuestro Dios. 
Porque como dice Proverbios 21:5 queremos ser diligentes y si así fuera, de cierto  que caminaremos en abundancia. No necesariamente de dinero, pero si de corazón.Porque Dios no quiere que seamos pequeños en nuestra fe. Ni en nuestras previsiones. El quiere que todos los hombres sean salvos, no unos pocos, no muchos, sino todos los hombres. Por tanto no podemos conformarnos con una iglesia de pocos, ni de muchos, sino de todos. Porque si queremos ver la abundancia de Dios, tendremos que ser diligentes. Si queremos implantar el reino de Dios en esta ciudad, necesitamos ser ambiciosamente inconformistas y extremadamente valientes. Si queremos ver la gloria de Dios resulta obligado extender las estacas de nuestra tienda. Estamos retados a   salir de nuestra comodidad.
Y lo tenemos que hacer porque Dios lo demanda. Dios anhela que miremos los campos, y veamos y creamos que están listos para la siega.
Para conseguir este resultado necesitamos utilizar lo que Vicente Crespo denominó las tres D del éxito: Deseo, dedicación y determinación.
Deseo porque  la Biblia dice que cuando nos deleitamos en el, Dios concede los deseos  de nuestro corazón. Cuando lo hacemos, el pone sus deseos en nuestro corazón y los hace nuestros. Este deseo, este anhelo, este celo, es lo que necesita la iglesia para despertar de su sopor.
Dedicación porque todos los deseos de nuestro corazón necesitan pasos firmes para su realización. Podemos desear ser el músico mas brillante, pero eso requiere muchas horas de practica.  No existe otra manera. La obra de Dios exige nuestro tiempo, nuestro corazón, nuestros recursos, nuestras habilidades,  en definitiva nuestra dedicación. El tiempo que le dedicamos, el dinero que empleamos, la intensidad en lo que hacemos, determina el grado de nuestro compromiso. Dios pide la máxima dedicación, y si no existe esa consagración estamos viviendo con doblez de  animo, y como resultado  somos inconstantes e infructuosos en nuestro resultado.
Y determinación porque una vez elegido el rumbo, el éxito de la empresa exige determinación y perseverancia. Son muchas las veces que sentimos de arrojar la toalla. Pero no fuimos llamados para quedarnos a mitad de camino. No somos de los que retroceden, ni estamos empecinados en dar infinitas vueltas en el desierto. Estamos determinados a conseguir aquello que Dios nos permitió vislumbrar. 
Es por ello que a finales de  Septiembre,  Miguel Rueda junto a Daniel Anderson viajan a Estados Unidos, invitados por el Festival Mundial de Misiones de Seattel, visitando algunos contactos anteriores y firmando el protocolo para recibir las ofrendas de USA a través de una ONG internacional de la misma ciudad. Desde el 29 de Septiembre hasta el 10 de octubre presentaran el proyecto a diversas fundaciones evangélicas que han solicitado información detallada del proyecto en las ciudades de Spokane, Pórtland y Vancouver. Es por ello que es vital tu aportación en las huchas que a tal fin se repartieron por las distintas congregaciones con el lema “con un euro yo construyo”. Tu colaboración es necesaria para el buen fin de este proyecto. Esta iniciativa económica sigue dando buenos resultados. Es por ello que es vital tu participación y tu oración en este proyecto. Porque juntos...podemos seguir avanzando   

 

Apuntes

Dice el sabio refranero que un dedo no hace mano, pero si con sus hermanos.  Necesitamos  la ayuda de todos los hermanos. Cualquier esfuerzo, por pequeño que parezca, será siempre  bien recibido.