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PENSAMIENTOS
Miércoles, 16 de Junio de 2010 16:44

La gran resaca

 

Todo el planeta esta pendiente  de las evoluciones de una pelota errática y caprichosa, un objeto esférico golpeado por celebres millonarios en  pantalón corto, que se han dado cita en el continente mas pobre del planeta.   Es una buena oportunidad para olvidar o al menos relegar nuestros problemas por unos días. Después de tantas derrotas, podremos por fin, celebrar una victoria.  

El caso es que  en los próximos días  nos preparamos para una completa y total borrachera de futbol que ahoguen nuestras penurias y nos permita pensar en otras cosas.Pero obviamente no todos van a ganar.  Eso significa que serán más los decepcionados que los encantados. Mas los frustrados  que los satisfechos. Mas los desesperanzados que los animados.  La gran borrachera de futbol nos mantendrá ajenos,  por unos dias, de  nuestra situación macroeconómica; indiferentes a  los rifirrafes de gobierno y oposición; ignorantes de    las recomendaciones del Banco Central Europeo. Por unas breves semanas cabalgaremos por los verdes valles del césped en busca de emociones fuertes que  descarguen toda el estrés inyectado en nuestras venas.  Y después de esta cogorza futbolística vendrá la gran resaca. La cual  será directamente proporcional a la ingesta. Volveremos a estar sedientos de soluciones y con el corazón mas seco que  nunca.  Los evangelios dicen que  Jesús en el ultimo y gran día de la fiesta, alzó su voz y dijo que si alguno tenía sed viniera a el y bebiera. Y no, no estaba anunciando ninguna bebida embriagante, isotónica ni refrescante. El solo afirmó  que tenía la capacidad de calmar la sed de nuestro corazón de una manera total y permanente. Quizás porque sabe que después de la gran borrachera viene la gran resaca.

 
 

Apuntes

En cierta manera creemos estar  viendo la apertura de un  mar, el Mar Gris de la Mediocridad. Por cierto, la mediocridad y la incredulidad van de la mano. Nuestra falta de fe nos impide ver lo que Jesus quiere hacer. No podemos ser  hombres de fe y a la vez  ser mediocres. Son valores contrapuestos.